Un equipo de investigadores presentó este mes en la Conferencia Internacional sobre Aprendizaje Automático (ICML), uno de los eventos más prestigiosos del campo, una conclusión que sacude los cimientos de la industria de inteligencia artificial: los modelos de lenguaje de gran escala —los LLMs que alimentan asistentes como ChatGPT, Gemini o Claude— no pueden hacerse completamente seguros frente a ataques maliciosos. No es un problema de implementación ni de configuración. Es, según los investigadores, una falla inherente a su arquitectura.
