La Electronic Frontier Foundation (EFF) reúne esta semana a sus abogados, activistas y tecnólogos en las tres conferencias de seguridad informática más influyentes del circuito internacional: BSidesLV, Black Hat USA y DEF CON 34, todas celebradas en Las Vegas. La presencia de la organización va mucho más allá de lo simbólico: incluye presentaciones sobre vigilancia masiva, atención legal a investigadores en riesgo y un llamado directo a la comunidad hacker para que se sume a la defensa de la privacidad digital.
Treinta años de trinchera digital
Cindy Cohn, ex directora ejecutiva de la EFF, abre el ciclo de charlas en BSidesLV con una presentación titulada “Privacy’s Defenders: How Hackers Helped and Can Do So Again”. La exposición recorre tres décadas de trabajo en la intersección entre seguridad informática y derechos civiles, y está basada en su libro homónimo. El eje central es la vigilancia de 360 grados que hoy ejercen tanto corporaciones como gobiernos, y el rol histórico que la comunidad hacker ha jugado —y puede volver a jugar— como contrapeso.
“Las cartas sobre la mesa: estoy tratando de reclutarlos para que se unan a la lucha.”
— Cindy Cohn, ex directora ejecutiva, Electronic Frontier Foundation
La frase, con la que Cohn cierra la descripción de su charla, sintetiza el tono de la participación de EFF en estas conferencias: no se trata solo de informar, sino de movilizar. La presentación tiene lugar el lunes 3 de agosto en el salón Florentine F de BSidesLV a las 11:00 horas.
Asistencia legal para investigadores bajo presión
Uno de los servicios menos visibles pero más críticos que ofrece la EFF en este tipo de eventos es la atención legal directa a investigadores de seguridad que enfrentan presiones jurídicas por su trabajo. La organización habilita un canal de contacto —info@eff.org— donde su equipo de recepción evalúa casos relacionados con charlas controvertidas o investigaciones sensibles en ciberseguridad. Este servicio no se limita al período de conferencias: está disponible durante todo el año.
El contexto legal para los investigadores de seguridad es particularmente delicado en América Latina. En países como México, Brasil y Argentina, la ausencia de cláusulas explícitas de protección al investigador de buena fe en las respectivas leyes de ciberseguridad y protección de datos —la LFPDPPP mexicana, la LGPD brasileña y la Ley 25.326 argentina— genera zonas grises que pueden exponer a profesionales del sector a acciones legales. La figura del “hacker ético” carece aún de un marco normativo uniforme en la región.
El debate sobre vigilancia, más relevante que nunca
La agenda de EFF en estas conferencias refleja una preocupación que resuena con fuerza en el ecosistema regulatorio latinoamericano. Varios países de la región atraviesan procesos de modernización de sus marcos de privacidad —Chile aprobó su nueva Ley de Protección de Datos Personales en 2024, Colombia avanza en la actualización de su Ley 1581, y Perú revisa su Ley 29733— en un contexto donde las capacidades de vigilancia estatal y corporativa crecen a mayor velocidad que la legislación que debería limitarlas.
La sesión “Ask EFF at BSidesLV” propone un formato de panel abierto donde integrantes del equipo de la organización presentan actualizaciones sobre sus áreas de expertise y luego responden preguntas del público sobre política tecnológica y advocacy. Es, en esencia, una instancia de rendición de cuentas pública que pocas organizaciones del sector se permiten en espacios tan horizontales como BSidesLV.
Presencia física y comunidad
Además de las presentaciones, EFF mantiene stands en las áreas de exposición de las tres conferencias, donde distribuye información sobre sus proyectos activos —incluyendo el Coders’ Rights Project, orientado a la protección legal de tecnólogos— y ofrece la camiseta de edición limitada de DEF CON 34. La estrategia de presencia física responde a una lógica deliberada: la comunidad de seguridad informática ha sido históricamente aliada de los movimientos de derechos digitales, y cultivar ese vínculo en persona sigue siendo irreemplazable.
En un año en que gobiernos de todo el mundo —incluyendo varios de América Latina— amplían sus capacidades de monitoreo digital, la pregunta que DEF CON 34 pone sobre la mesa es si la comunidad hacker está dispuesta a convertirse, una vez más, en la primera línea de defensa de la privacidad.

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