Categoría: Data Governance

  • Calidad de datos en Snowflake: hasta dónde llegan las herramientas nativas y qué debe resolver el CDO

    Calidad de datos en Snowflake: hasta dónde llegan las herramientas nativas y qué debe resolver el CDO

    Snowflake incorpora capacidades nativas de calidad de datos que resuelven casos de uso puntuales dentro de su plataforma, pero dejan expuestos los flancos más críticos para equipos de gobierno de datos: la cobertura cruzada entre fuentes, el data lineage end-to-end y la asignación formal de ownership sobre activos distribuidos. Para un CDO que opera en un entorno multicloud o híbrido, conocer exactamente dónde termina Snowflake y dónde empieza el problema de governance es la decisión que define la arquitectura del programa.

    Qué hace bien Snowflake de forma nativa

    La plataforma ofrece funciones integradas para definir métricas de calidad directamente sobre tablas y vistas mediante Data Metric Functions (DMFs), disponibles en el tier Enterprise. Estas permiten medir completitud, unicidad y freshness de forma programática, y programar ejecuciones periódicas sin necesidad de herramientas externas. Adicionalmente, el Data Quality Score de Snowflake consolida esas métricas en un indicador único por objeto, accesible desde Snowsight. Para organizaciones que tienen su data estate concentrado mayoritariamente dentro de Snowflake y cuentan con equipos de ingeniería capaces de escribir y mantener DMFs, esta capa es funcional y de bajo costo operativo.

    El catálogo nativo —Snowflake Horizon— extiende estas capacidades con clasificación automática de datos sensibles, políticas de acceso basadas en etiquetas (tag-based masking) y una vista de linaje a nivel de columna dentro del ecosistema Snowflake. La integración con herramientas de la suite es directa, lo que reduce la fricción de implementación para equipos que trabajan dentro de ese perímetro.

    El límite real: el data estate que vive fuera del perímetro

    El problema aparece en cuanto el data estate trasciende Snowflake, algo que en la práctica ocurre en la mayoría de las organizaciones medianas y grandes de la región. Fuentes on-premises, data lakehouses en AWS S3 o Azure Data Lake, instancias de SAP, Oracle o sistemas legados que alimentan pipelines críticos quedan fuera del alcance de las DMFs y del linaje de Horizon. En esos escenarios, la calidad medida dentro de Snowflake es una foto parcial: no refleja si los datos llegaron correctos desde el origen, ni si la transformación en el pipeline introdujo degradación.

    El DAMA-DMBOK v2 distingue entre calidad de datos como función operativa —medir y corregir— y governance de la calidad como función estratégica —definir estándares, asignar stewards, escalar issues y certificar activos para consumo. Las DMFs de Snowflake cubren la primera dimensión dentro del perímetro de la plataforma. La segunda requiere un programa con procesos, roles y herramientas que operen agnósticamente al stack tecnológico.

    Lo que necesita el CDO para cerrar la brecha

    La brecha de governance que dejan las herramientas nativas de Snowflake se cierra con tres decisiones concretas que un CDO debería tomar antes de extender el uso de la plataforma como hub analítico de la organización. Primero, mapear el data estate completo: identificar qué porcentaje de los datos críticos para el negocio —definidos por impacto regulatorio o por uso en decisiones de alto valor— reside efectivamente en Snowflake y qué porcentaje llega desde fuentes externas. Si ese segundo número supera el 30%, las métricas nativas son insuficientes como programa de calidad. Segundo, definir formalmente a los data stewards responsables de cada dominio de datos, independientemente de la plataforma donde residan. Según el Non-Invasive Data Governance de Bob Seiner, el steward no necesita un mandato formal para actuar, pero sí necesita visibilidad sobre los activos que ya administra informalmente. Las DMFs no asignan ownership: eso es una decisión de programa, no de herramienta. Tercero, evaluar si el catálogo activo cubre el linaje desde el origen hasta el consumo, incluyendo transformaciones fuera de Snowflake.

    El contexto regulatorio LATAM no perdona datos de baja calidad

    En América Latina, la presión regulatoria eleva el costo de una calidad de datos deficiente. Los bancos y fintechs en Brasil están obligados a reportar información de crédito al Banco Central bajo estándares del Sistema de Informações de Crédito (SCR), donde la exactitud y completitud de los datos tiene consecuencias directas en la supervisión prudencial. En Argentina, la Comunicación A 7724 del BCRA exige que las entidades financieras acrediten controles sobre la integridad de los datos utilizados en modelos de riesgo. En México, la CNBV ha alineado sus requerimientos de reportería con estándares de calidad que implican trazabilidad de origen. En todos estos casos, medir calidad solo dentro de Snowflake —sin cubrir el pipeline completo— no alcanza para acreditar cumplimiento ante el regulador.

    Las organizaciones que operan en estos marcos y usan Snowflake como plataforma central de analítica deben asegurarse de que sus programas de data quality incluyan controles en la capa de ingesta, validación en el pipeline de transformación y certificación formal de los activos que alimentan reportería regulatoria. Herramientas de governance de terceros que se integran con Snowflake —y extienden cobertura a otras fuentes— son la respuesta técnica habitual para cerrar esa brecha.

    Qué hacer el lunes

    Si tu organización usa Snowflake como plataforma principal, el primer paso es auditar cuántas DMFs están activas hoy y sobre qué porcentaje del inventario total de tablas críticas. Ese número revela inmediatamente la cobertura real del programa de calidad. Después, revisá el catálogo de datos activo —sea Snowflake Horizon, Collibra, Alation u otro— y verificá si el linaje de al menos los diez activos más sensibles llega hasta la fuente de origen. Si la respuesta es no en ambos casos, tenés dos brechas documentables para justificar inversión en governance ante el CFO o el directorio.

    Snowflake es una plataforma poderosa, pero un programa de calidad de datos no puede tener el mismo perímetro que una licencia de software.

  • Gobernanza de datos en el siglo XXI: del marco teórico a la acción concreta

    Gobernanza de datos en el siglo XXI: del marco teórico a la acción concreta

    La gobernanza de datos dejó de ser un proyecto de TI para convertirse en una capacidad organizacional crítica. En un contexto donde los marcos regulatorios de América Latina se consolidan y la presión sobre los datos corporativos aumenta, los equipos liderados por Chief Data Officers enfrentan una brecha persistente: saben qué es gobernanza de datos, pero pocas organizaciones logran operacionalizarla de manera sostenible.

    Durante años, la conversación en torno a la gobernanza de datos giró alrededor de definiciones, políticas y organigramas. El resultado fue previsible: documentos bien redactados que nadie consulta, comités de gobierno que se reúnen trimestralmente sin poder de decisión real, y data stewards —responsables temáticos del dato dentro de un dominio de negocio— que desconocen qué activos tienen a su cargo. El problema no es conceptual. Es de diseño institucional y de priorización ejecutiva.

    El dato como activo que se gestiona, no que se almacena

    El DAMA-DMBOK (Data Management Body of Knowledge), referencia estándar de la industria, organiza la gestión de datos en once áreas de conocimiento que van desde la arquitectura hasta la calidad y la seguridad. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones latinoamericanas que dicen “tener gobernanza” operan únicamente en dos o tres de esas áreas, típicamente calidad de datos y alguna forma de catálogo. Lo que queda fuera —data lineage, ownership formal, clasificación por criticidad, ciclo de vida del dato— es precisamente lo que diferencia una función de gobernanza madura de una iniciativa de limpieza de datos con otro nombre.

    El EDM Council, con su marco CDMC (Cloud Data Management Capabilities), ofrece una perspectiva complementaria orientada a entornos cloud y regulados. Sus doce capabilities permiten medir la madurez de forma granular. Lo relevante para la región es que varios bancos brasileños que reportan al Banco Central bajo las resoluciones del CMN ya operan con prácticas equivalentes a los niveles intermedios del CDMC —especialmente en clasificación de datos y controles de acceso— aunque sin la certificación formal ni la trazabilidad documentada que exige un programa de gobernanza robusto.

    El marco regulatorio regional como palanca, no como amenaza

    En América Latina, la presión regulatoria está empujando la agenda de gobernanza desde afuera hacia adentro. La LGPD brasileña (Lei Geral de Proteção de Dados) obliga a las organizaciones a mapear sus datos personales, definir bases legales de tratamiento y designar un Encarregado —rol que en la práctica recae sobre el DPO o se superpone con funciones de governance. En Argentina, la Ley 25.326 está en proceso de reforma con un proyecto que incorpora estándares más cercanos al GDPR europeo, incluyendo la figura del delegado de protección de datos y evaluaciones de impacto. En México, la LFPDPPP y sus lineamientos del INAI ya exigen documentación de flujos de datos personales que es, en esencia, data lineage aplicado a un subconjunto crítico del inventario corporativo.

    Este contexto crea una oportunidad concreta: usar el cumplimiento regulatorio como caso de negocio para financiar el programa de gobernanza más amplio. Un CDO que logra articular “necesitamos catálogo de datos y data lineage para responder a los requerimientos de la ANPD o la AAIP” tiene un argumento presupuestario mucho más sólido que uno que habla de “madurez de datos” en abstracto.

    Qué hace un CDO con esto el lunes a la mañana

    El punto de partida no es un framework completo. Es una decisión de scope. Bob Seiner, referente del modelo Non-Invasive Data Governance, sostiene que la gobernanza efectiva parte de reconocer y formalizar lo que la organización ya hace informalmente —quién responde preguntas sobre un dato, quién aprueba cambios en una definición de negocio— antes de imponer estructuras nuevas. Aplicado a la realidad latinoamericana, esto significa identificar los tres o cinco dominios de datos más críticos para el negocio (clientes, productos, finanzas, por ejemplo), asignar data stewards con nombre y apellido en cada uno, y establecer un mecanismo mínimo de resolución de conflictos sobre definiciones y calidad.

    • Auditar qué áreas del DAMA-DMBOK están cubiertas formalmente y cuáles operan de manera ad hoc o directamente no existen.
    • Mapear los dominios de datos que tienen impacto regulatorio directo (datos personales bajo LGPD/Ley 25.326/LFPDPPP) y usarlos como piloto del programa de gobernanza.
    • Identificar los data stewards informales actuales —las personas que hoy de facto responden preguntas sobre el dato— y formalizarlos antes de crear roles nuevos.
    • Establecer una métrica de calidad de datos por dominio y reportarla al Comité de Dirección junto con el riesgo regulatorio asociado.

    La trampa del perfeccionismo y el costo de la espera

    Uno de los patrones más comunes en organizaciones que llevan años “implementando gobernanza” sin resultados visibles es la búsqueda del modelo perfecto antes de ejecutar. Se diseña el catálogo ideal, se debaten taxonomías durante meses, se espera la herramienta correcta. Mientras tanto, los datos críticos siguen sin owner formal, los pipelines se multiplican sin documentación y los auditores —ya sean internos o de la autoridad regulatoria— encuentran los mismos gaps año tras año. John Ladley, en su obra sobre data governance, es explícito al respecto: la gobernanza de datos es un programa de gestión del cambio con componentes técnicos, no un proyecto tecnológico con componentes de gestión del cambio. Invertir esa relación es la causa más frecuente de fracaso.

    En un entorno donde las regulaciones latinoamericanas están madurando más rápido que los programas internos de gobernanza, la pregunta ya no es si implementar un marco —sino cuánto cuesta cada mes de demora.

  • África construye su propio modelo de gobernanza de datos personales: qué puede aprender LATAM

    África construye su propio modelo de gobernanza de datos personales: qué puede aprender LATAM

    Benín se posicionó como referente regional en protección de datos personales al compartir su experiencia en el Foro Africano de Gobernanza de Datos Personales, un espacio que busca articular estándares comunes para el continente. La iniciativa pone en evidencia una dinámica que América Latina conoce bien: la tensión entre marcos legales nacionales fragmentados y la necesidad de interoperabilidad regional. Para los equipos de gobierno de datos en LATAM, el movimiento africano ofrece un espejo incómodo pero útil.

    Un foro, muchos marcos: el desafío de la armonización

    El encuentro reunió a representantes de autoridades de protección de datos y organismos gubernamentales de distintos países africanos con el objetivo de construir criterios compartidos sobre gestión de datos personales. Benín, que cuenta con una autoridad de protección de datos activa y legislación específica en la materia, expuso según se informó su modelo de implementación como caso de referencia. El eje no fue técnico sino institucional: cómo una autoridad nacional puede operar con recursos limitados y aun así generar capacidades de enforcement creíbles.

    El paralelo con América Latina es directo. La región cuenta con al menos ocho marcos legales de datos personales activos —entre ellos la LGPD brasileña, la Ley 25.326 argentina, la LFPDPPP mexicana, la Ley 1581 colombiana y la Ley 19.628 chilena en proceso de reforma— pero la coordinación entre autoridades sigue siendo incipiente. La Red Iberoamericana de Protección de Datos (RIPD) cumple un rol de articulación, aunque sin poder vinculante sobre las decisiones de cada autoridad nacional.

    El ownership del dato como problema de gobernanza, no de tecnología

    Lo que el foro africano pone sobre la mesa —y que resuena en la agenda de cualquier CDO de la región— es que los desafíos de gobernanza de datos personales raramente son técnicos en su origen. Son problemas de ownership: quién decide qué se recolecta, quién es responsable cuando el dato se comparte entre entidades, y qué controles de acceso existen a lo largo del ciclo de vida del dato. En términos del DAMA-DMBOK, esto corresponde al dominio de Data Security y Data Governance en su intersección: definir roles de data steward con responsabilidad explícita sobre datos sensibles y garantizar que esa responsabilidad esté documentada en el catálogo de datos.

    El marco CDMC (Cloud Data Management Capabilities) del EDM Council establece en su capability 9 los controles de privacidad como componente integrado de la arquitectura de datos, no como capa adicional. Organizaciones en Brasil que operan bajo LGPD con obligación de reportar incidentes a la ANPD en 72 horas ya están, en la práctica, obligadas a tener ese nivel de madurez. El problema es que muchas lo implementan de forma reactiva, como respuesta a una auditoría, y no como parte del modelo operativo de gobierno.

    Qué hace un CDO con esto el lunes

    El movimiento africano hacia estándares regionales debería funcionar como señal de alerta temprana para equipos de DG en LATAM. Cuando una región emergente comienza a armonizar marcos de gobernanza de datos personales, los socios comerciales y reguladores globales elevan sus expectativas de interoperabilidad. Esto tiene consecuencias prácticas: un CDO que hoy no tiene mapeado el flujo transfronterizo de datos personales de su organización —especialmente en operaciones que cruzan Brasil, Argentina y México— está operando con un riesgo regulatorio no cuantificado.

    Los pasos concretos para esta semana son tres. Primero, revisar si el data catalog corporativo tiene campos de clasificación de sensibilidad activos y si están siendo completados por los data stewards asignados, no por el equipo de IT de forma genérica. Segundo, verificar si existen acuerdos de transferencia de datos documentados para cada flujo transfronterizo, especialmente hacia proveedores cloud con infraestructura fuera de la región. Tercero, contrastar el inventario de tratamientos de datos personales con los requisitos de notificación de la autoridad local: en Argentina, la AAIP exige inscripción de bases de datos; en Colombia, el Registro Nacional de Bases de Datos (RNBD) ante la SIC cumple una función equivalente.

    La gobernanza como ventaja competitiva regional

    Más allá del cumplimiento, la experiencia africana sugiere que los países y organizaciones que invierten en construir capacidades de gobernanza de datos personales antes de que la presión regulatoria sea máxima terminan en mejor posición para atraer inversión y operar en mercados exigentes. En LATAM, el sector financiero es el que más avanzó en esta dirección: los bancos chilenos bajo supervisión de la CMF y las entidades financieras argentinas que reportan al BCRA bajo la Comunicación A 8073 ya operan con controles de calidad y linaje de datos que se superponen con los requerimientos de privacidad, aunque sin certificación formal bajo un marco como CDMC.

    La pregunta que deja el foro africano no es si LATAM necesita mayor armonización regulatoria —eso ya está en la agenda— sino si las organizaciones de la región van a esperar que esa armonización llegue desde arriba o van a construir la madurez de gobernanza que les permita operar en cualquier escenario regulatorio que venga.

  • Data lineage de extremo a extremo: por qué el eslabón mainframe sigue roto

    Data lineage de extremo a extremo: por qué el eslabón mainframe sigue roto

    El data lineage —la capacidad de rastrear el origen, las transformaciones y el destino de cada dato en una organización— se ha convertido en un requisito no negociable para el gobierno corporativo de datos. Sin embargo, la mayoría de las implementaciones tienen un punto ciego crítico: los sistemas mainframe y legados que, en industrias como banca, seguros y retail, siguen concentrando los registros más sensibles y de mayor volumen.

    En la práctica, cuando un CDO pide un mapa completo del flujo de datos desde el origen hasta el consumo, suele recibir una cadena con eslabones faltantes. Las plataformas modernas de data catalog documentan con precisión lo que ocurre en capas cloud o en pipelines construidos sobre tecnologías abiertas, pero el momento en que un dato nació en un sistema COBOL o en un archivo VSAM queda fuera del grafo. Eso no es lineage de extremo a extremo: es lineage a partir del segundo paso.

    El problema de la brecha de origen

    La integración entre Ataccama y Rocket Software apunta exactamente a cerrar esa brecha. Rocket Software aporta capacidad de extracción de metadatos técnicos desde entornos IBM z/OS —incluyendo programas COBOL, JCL, DB2 y estructuras de datos VSAM— mientras que Ataccama ONE los absorbe y los vincula al grafo de lineage que conecta con el resto del ecosistema de datos moderno. El resultado es un linaje continuo que no se interrumpe cuando el dato proviene de un mainframe.

    Según se informó, la integración permite mapear automáticamente las transformaciones que ocurren dentro del código COBOL sin intervención manual, un cuello de botella histórico que obligaba a los equipos de data stewardship a documentar esas capas a mano o simplemente ignorarlas. Para organizaciones con decenas de miles de programas batch activos, la documentación manual no es una opción realista.

    Por qué el lineage incompleto es un riesgo de governance

    Desde la perspectiva del DAMA-DMBOK, el data lineage es un componente central del área de conocimiento de Metadata Management y un prerequisito operativo para la gestión efectiva de calidad de datos y de ciclo de vida. Sin lineage completo, el impact analysis —saber qué reportes, modelos o decisiones se ven afectados si cambia una tabla fuente— es parcial en el mejor caso y engañoso en el peor. En entornos regulados, eso tiene consecuencias directas.

    El problema se amplifica cuando los datos de origen mainframe alimentan modelos de inteligencia artificial o agentes automatizados de decisión. Si el sistema no puede trazar la procedencia del dato que entrenó un modelo o que ingesta un agente en tiempo real, la organización queda expuesta a riesgos de explicabilidad que ya están siendo objeto de escrutinio regulatorio en varias jurisdicciones.

    El ángulo regulatorio en América Latina

    En la región, la presión por tener lineage auditable no es solo una aspiración de madurez técnica: es una exigencia emergente. En Brasil, la ANPD ha enfatizado en sus guías de adecuación a la LGPD que las organizaciones deben poder demostrar el flujo completo de datos personales, desde la recolección hasta el descarte. En Argentina, la Comunicación A 7724 del BCRA —que regula la gestión de riesgos tecnológicos en entidades financieras— requiere trazabilidad sobre los procesos que afectan datos críticos. Los bancos argentinos que todavía operan núcleos bancarios sobre mainframe IBM están, en muchos casos, en deuda con ese requisito porque su lineage se interrumpe precisamente en esa capa.

    En Colombia, la Superintendencia Financiera ha impulsado estándares de gobierno de datos que incluyen mapeo de flujos de información como condición para la aprobación de modelos internos de riesgo. Las entidades que no pueden demostrar el origen de los datos que alimentan esos modelos enfrentan observaciones formales en los procesos de supervisión. La brecha de lineage en mainframe, lejos de ser un problema técnico interno, tiene implicancias regulatorias concretas.

    Qué hace un CDO con esto el lunes

    El primer paso accionable es un inventario de opacidad: identificar cuántos de los pipelines catalogados en la plataforma actual tienen como origen un sistema mainframe o legado sin cobertura de lineage. Ese número —que en bancos medianos de la región suele superar el 40% de los flujos críticos, según estimaciones de consultoras especializadas— define la urgencia del caso de negocio. El EDM Council, en su marco CDMC (Cloud Data Management Capabilities), clasifica el lineage end-to-end como una capability de nivel 2 dentro del dominio de Data Quality and Controls; organizaciones que no pueden acreditar esa cobertura difícilmente alcanzan niveles de certificación relevantes.

    El segundo paso es evaluar si la arquitectura actual de metadata management tiene un conector hacia los entornos z/OS o si depende de documentación manual gestionada fuera del catalog. Si la respuesta es la segunda, el riesgo de desactualización es permanente: cada cambio en un programa COBOL que no se refleja en el grafo de lineage es un punto ciego nuevo. La integración entre herramientas especializadas en extracción de metadatos mainframe y plataformas de gobierno modernas es, hoy, la solución técnica más viable para organizaciones que no pueden —ni quieren— migrar esos sistemas en el corto plazo.

    La apuesta por la continuidad, no por la migración

    El enfoque de integración entre capas —en lugar de exigir la migración del sistema de origen como condición para tener lineage— reconoce una realidad que muchos fabricantes de plataformas modernas evitan admitir: los mainframes no van a desaparecer en los próximos cinco años en la banca latinoamericana. Según se informó en distintos foros del sector, más del 70% de las transacciones financieras en la región siguen procesándose sobre arquitecturas z/OS o equivalentes. Diseñar una estrategia de governance que ignore esa capa es diseñar una estrategia incompleta.

    El lineage que no llega hasta el origen no es lineage: es una historia que empieza a la mitad.

  • Facundo Malaureille: uno de los referentes de la región que convirtió la protección y la gobernanza de datos en un activo estratégico para las empresas

    Facundo Malaureille: uno de los referentes de la región que convirtió la protección y la gobernanza de datos en un activo estratégico para las empresas

    Por Manuel Di Salvo – Editor General Ciberseguridad Latam

    Como Co Founder de Data Governance Latam (DGL), Facundo Malaureille lidera junto a Daniel Monastersky y Pablo Mlynkiewicz la empresa referente en protección y gobernanza de datos de América Latina, con marcos adoptados por bancos, fintech y multinacionales en varios países. En un ecosistema de regulaciones estrictas, ciberamenazas y boom de IA, DGL transforma el «caos de datos» en ventaja competitiva.

    Entrevista exclusiva de Ciberseguridad Latam

    Ciberseguridad Latam: ¿Qué hace un abogado en el negocio de datos?  

    Facundo Malaureille: Mi trayectoria en el mundo “techlaw” arranca con la 1er burbuja de Internet a fines de los 90, luego tuve mi paso por el sector público –asesorando al Gobierno CABA y al Banco Provincia en proyectos como expediente electrónico y compras electrónicas– donde pude ver de primera mano que el riesgo real está en cómo fluyen los datos, no sólo en las leyes. En Data Governance Latam (DGL), aplicamos esa visión para que las empresas conviertan datos en activo, ayudándolas a salir del riesgo latente. 

    Ciberseguridad Latam: ¿Cuándo surgió DGL como oportunidad? 

    Facundo Malaureille: Daniel y yo colaborábamos desde 2006 en temas de privacidad. Con LGPD, GDPR y leyes locales, vimos el gap y la oportunidad: empresas con datos desorganizados y sin ningún marco legal claro. Entonces sólo era cuestión de administrar nuestra ansiedad para que llegue el momento de agregar valor a las organizaciones. 

    DGL nace en 2020 para ofrecer gobernanza integral –calidad, seguridad, compliance–, y hoy atendemos desde pymes hasta bancos en Argentina, Brasil, Colombia, Mexico, Ecuador, etc. 

    Ciberseguridad Latam: ¿Cuál es el «caos silencioso» que resuelve DGL?  

    Facundo: Empresas recolectan terabytes pero ignoran propiedad, riesgos y regulaciones. En DGL diseñamos DPO as a Service, mapas de datos y políticas cross-funcionales, implementados en casos como bancos que redujeron 40% sus riesgos de compliance en 6 meses. 

    Ciberseguridad Latam: ¿Por qué DGL no «copia» modelos europeos?  

    Facundo: Adaptamos a Latam: informalidad cultural, regulaciones fragmentadas. Nuestros marcos –probados en varios países– integran LGPD con leyes locales, evitando multas y habilitando IA ética. Es gobernanza «a la latina». 

    Ciberseguridad Latam: ¿Cómo tu background potencia DGL? 

    Facundo: Soy Abogado recibido en la UCA, tengo un Executive MBA IAE, soy DPO certificado AEPD España + LGPD Brasil, y coautor del libro “Data Governance” (Editorial Hammurabi). En DGL, integro estrategia-negocio-legal para resultados medibles. 

    Ciberseguridad Latam: Explicá el servicio de «Privacy Partner™️» de DGL.  

    Facundo: Nuestro trademark: estar en la mesa de decisiones desde diseño de productos. Ayudamos a decidir qué datos usar, retener o descartar, con trazabilidad total –clave para IA y confianza cliente. 

    Ciberseguridad Latam: ¿Gobernanza como ventaja competitiva? 

    Facundo: Absolutamente. Los clientes de DGL usan IA sin miedos regulatorios y responden a ciberincidentes 3x más rápido. En Latam, donde los ataques suben 30% anual, es un diferenciador clave. 

    Ciberseguridad Latam: ¿Cuál es el rol de la academia en DGL?

    Facundo: En 2023 publicamos el libro “Data Governance” que se convirtió en prácticamente una bibliotecología regional sobre la materia. Capacitamos equipos en universidades; creamos talento híbrido para escalar DGL y el ecosistema. 

    Ciberseguridad Latam: ¿Cómo ha sido la evolución de DGL post-fundación?

    Facundo: De privacidad pura a casi full governance, con Pablo Mlynkiewicz como Head of Data Governance y expansión a Chile/Peru/México/Paraguay. Hoy, DGL es partner de multinacionales en transformación digital segura. 

    Ciberseguridad Latam: Error #1 en datos para empresas.  

    Facundo: Tratarlo como «IT puro». Sin governance (roles/decisiones), automatizás desorden. DGL lo soluciona con quick wins visibles. 

    Ciberseguridad Latam: ¿Cómo ves a DGL en 5 años?

    Facundo: Líderes en data governance en la región, con plataformas propias de auditoría IA y certificaciones regionales. Ayudaremos a 100+ empresas a monetizar datos éticamente. 

    Ciberseguridad Latam: ¿Qué consejo le podés dar a un CEO con un «agujero negro» de datos?

    Facundo: 1) Realizar un mapa diagnóstico. 2) Definir a los dueños de datos. 3) Contactá a DGL para plan 90 días con ROI claro. La gobernanza se gana mostrando valor. 

  • La historia de la empresa que organiza el caos de los datos en la región

    La historia de la empresa que organiza el caos de los datos en la región

    Tras detectar que las empresas acumulaban información sin control ni estrategia crearon una firma pionera que une el mundo legal con el tecnológico

    Es posible que para muchas empresas la “Gobernanza de Datos” suene todavía a un término técnico reservado para grandes corporaciones de Silicon Valley, pero la realidad es que el activo más valioso de las organizaciones hoy en día —su información— suele estar en un estado de caos. Y en Argentina y la región aún más: cuando Daniel Monastersky y Facundo Malaureille (abogados y especialistas en protección de datos) comenzaron a analizar el mercado, notaron una brecha peligrosa. Las empresas invertían millones en tecnología para acumular datos, pero casi nadie sabía quién era el “dueño” de esos datos, si eran de calidad o si cumplían con las normativas legales cada vez más estrictas.

    Los fundadores de Data Governance Latam vieron venir la ola regulatoria (como la LGPD en Brasil o el RGPD europeo) y la necesidad imperiosa de orden. “No es solo un tema de abogados ni solo un tema de ingenieros; faltaba un traductor entre ambos mundos”, explican. Esa visión fue el eje para fundar una consultora boutique que hoy se posiciona como referente regional.

    Hace un año, la firma dio un golpe de timón estratégico para consolidar su expansión: la incorporación de Pablo Mlynkiewicz como socio y Head of Data Governance. Mlynkiewicz, con un pasado de peso liderando estrategias de datos en gigantes como Naranja X, Telecom y Arcos Dorados, llega para aportar la visión de negocio y “escala” que la consultora necesita para su próxima etapa.

    Más allá de las multas y regulaciones, ¿qué indicio tuvieron de que había que crear una empresa de nicho?

    Daniel Monastersky: Veíamos que el gobierno de los datos y la privacidad iban por carriles separados del negocio. Los abogados decían “no se puede” y los de marketing decían “necesito los datos ya”. Faltaba gobernanza. Vimos que el 80% del tiempo de los analistas de datos se perdía simplemente tratando de encontrar y limpiar información. Ahí entendimos que había un dolor de mercado enorme que nadie estaba atendiendo de forma integral.

    Ustedes no solo implementan, sino que también enseñan. ¿Qué rol juega la formación académica en su estrategia?

    Facundo Malaureille: Es uno de nuestros pilares centrales. Desde el 2020 dirigimos junto a Daniel la Diplomatura en Data Governance & Privacy en la Universidad Austral. Hoy, es la propuesta académica más destacada y relevante de la región en estas materias. No lo vemos como algo separado de la consultora, sino como parte del mismo ecosistema: allí formamos a los profesionales que luego liderarán el cambio cultural en sus organizaciones. Estar al frente de la cátedra nos obliga a estar siempre un paso adelante en las tendencias y nos da una legitimidad técnica que el mercado valora mucho.

    ¿Cómo se crea un mercado de “Gobierno de Datos” cuando muchas Pymes todavía luchan por digitalizarse?

    Facundo Malaureille: Al principio es evangelización pura. Tuvimos que explicar que el desgobierno de datos sale caro. No solo por una posible multa por incumplimiento de privacidad, sino por la ineficiencia operativa. Si tu CEO toma decisiones con datos erróneos, pierde dinero. Nuestra propuesta fue integral: no vendemos solo el “sello de cumplimiento”, vendemos eficiencia. Construimos capacidades internas en los clientes para que, el día de mañana, ellos mismos puedan gestionar sus activos de información.

    La incorporación de Pablo Mlynkiewicz marcó un antes y un después. ¿Qué buscaron con este fichaje?

    Daniel: Pablo es una figura clave en el ecosistema. Él estuvo “del otro lado del mostrador” como CDO (Chief Data Officer) en grandes compañías. Conoce los dolores reales de implementar estas estrategias en estructuras complejas. Su llegada nos permite dejar de ser solo consultores externos para convertirnos en partners estratégicos que entienden el negocio. Con él, reforzamos la pata técnica y de gestión pura del dato, complementando nuestro fuerte background legal en materia de protección de datos.

    En un mercado lleno de consultoras tecnológicas gigantes, ¿cuál es su diferencial?

    Pablo Mlynkiewicz: La diferencia es que nosotros no queremos venderte un software millonario y desaparecer. Nosotros entramos a ordenar la casa, a definir roles, procesos y personas. Somos agnósticos a la tecnología. Además, tenemos productos únicos como el Privacy Mystery Shopper, donde auditamos los procesos de atención al cliente para ver si realmente cumplen con las políticas de datos que dicen tener. Ese nivel de detalle y especialización no lo encontrás en una “big four” generalista.

    ¿Cómo manejan el desafío de operar en una región con legislaciones tan dispares?

    Facundo: Ese es justamente nuestro valor agregado. “Latam” no es solo un nombre, es nuestro enfoque. Conocemos las diferencias entre la ley de Argentina, la de Brasil, la de Colombia. Adaptamos las mejores prácticas globales a la realidad latina. No intentamos imponer un modelo europeo “copy-paste”, sino que diseñamos trajes a medida para la cultura empresarial de nuestra región.

    ¿Cómo sigue el 2026 para Data Governance Latam?

    Daniel: El objetivo es la expansión regional agresiva y la educación. A través de alianzas estratégicas estamos llegando a clientes más grandes en más países. También estamos poniendo mucho foco en la capacitación; queremos formar a la próxima generación de CDOs (Responsable de Gobierno de Datos) y DPOs (Delegados de Protección de Datos) de la región. El mercado ya existe, la necesidad es urgente, y nosotros tenemos la solución probada para resolverla.

    Más info: www.datagovernancelatam.com

    Link a la nota original: https://www.infobae.com/sociedad/2026/02/06/la-historia-de-la-empresa-que-organiza-el-caos-de-los-datos-en-la-region/